La pregonera Rosa Bautista anima a luchar por el futuro del Carnavalmoral

AQUÍ PUEDE LEER EL TEXTO COMPLETO DEL PREGÓN DEL CARNAVALMORAL 2017

La Caseta municipal se llenó el viernes para presenciar uno de los actos destacados, el pregón, que este año corrió a cargo de nuestra compañera, Rosa María Bautista, la coronación de las reinas y damas y la actuación de la murga Semos Faratabailes.

Rosa María Bautista desgranó su invitación a la fiesta con anécdotas históricas del carnaval de Navalmoral en la primera mitad del siglo pasado, y su despegue definitivo a partir de los años 70 con espectaculares carrozas y peñas como La Amapola, la Cabra o el Candil.

La pregonera animó a seguir luchando por el futuro del carnaval moralo para que tras ser reconocido el pasado siglo como fiesta de Interés turístico Regional pueda pronto conseguir la declaración de fiesta de Interés Turístico Nacional. Este es el texto íntegro del pregón de Rosa María Bautista

PREGON CARNAVAL 2017

 Buenas noches y felicidades:

A todos vosotros Reinas y Damas, Comisión de Festejos, Asociación y componentes de Peñas y Comparsas, Asociaciones de barrio, agrupaciones que van por libre, grupos de amigos y familiares, y espectadores curiosos, felicidades. Felicidades porque todos y cada uno de vosotros sois los que hacéis el Carnaval; y vuestro  empeño, esfuerzo y tesón los que nos van a permitir vivir seis maravillosos días de fiesta. Estáis, estamos a punto de recoger los frutos de ese trabajo. Enhorabuena.

 Alcaldesa, miembros de la Corporación Municipal, gracias por su confianza al permitirme abrir la puerta del Carnaval 2017 y compartir con todos lo que siento y lo que veo.

Lo primero, el peso de la historia: En algunas casas moralas se guardan, como herencia y recuerdo, pañuelos de cien colores, toquillas de pelo de cabra, refajos, pendientes y tembladeras. Hoy no es día para tristezas; lo sé. Pero a veces un mantón como el que llevo puesto esta noche y que antes lucieron otras mujeres moralas, nos trae recuerdos  que creíamos olvidados. 

Voy a contarles algo que  ocurrió en la segunda década del siglo XX, cuando jóvenes españoles luchaban en uno de tantos conflictos bélicos. Verano, mes de julio, y hasta una modesta casa de Navalmoral llegó una carta muy deseada. Decía así:

 “Querida madre: Espero que al recibo de la presente esté usted bien junto con mis hermanas. Yo con salud de momento y deseando que llegue el mes próximo para marchar de permiso y poder abrazarlas. Por cierto que he comprado dos mantones de Manila para que las chicas puedan lucirlos en las Candelas y luego en los Carnavales que quiero verlas muy guapas. Con suerte, para entonces ya esteré licenciado y podré disfrutar de las fiestas.

Por mí no se preocupe. Estoy bien y  no creo que esto dure mucho, así que no haga caso de lo que le cuenten, que las cosas no están tan mal.

Un abrazo de su hijo que la quiere: Germán”

Fueron las últimas noticias. Nunca más se supo de Germán, ni de los mantones de Manila. Pero la carta dejó constancia de que ya en aquellos primero años del pasado siglo los moralos  vivían el Carnaval como una fiesta.

Poco después, en febrero de 1932, el corresponsal moralo del diario extremeño  “Nuevo Día“, que firmaba sus crónicas como Hierónimo de Yuste, cogió un tremendo gripazo. Lo sabemos por un documento rescatado por el presidente de la Fundación Concha Carlos Zamora, en el que consta que el tal Hierónimo no llevó su enfermedad en silencio, no; al contrario, se lamentó pública y amargamente; y dejó constancia de ello escribiendo de esta manera: “Mala suerte ha tenido el cronista en estas carnestolendas…Esperaba el Domingo Gordo dispuesto a andar de ceca en meca y recorrer la villa entera para recoger del ambiente esa vibración de alegría, ese atuendo festero que hay en otros pueblos, por si ello era también aquí motivo de la fama que goza el Carnaval moralo; fama tan extendida y acreditada que atrae a los forasteros seducidos por una simpatía irresistible y una prodigalidad sin tasa”.

Nuestro reportero, al que suponemos joven y animoso, hasta se proponía “echar una canita al aire” y asistir a los que describía como “brillantísimos bailes del Salón Ideal, el teatro Amarnie y el Centro Moralo; refugios alegres y animadísimos, decía, de la bulliciosa democracia”. No pudo ser. Le pilló la gripe y se quedó sin bailar.

Pero no se perdió todo y el Domingo de Carnaval por la tarde, aprovechando un ratito de sol, explica en su crónica que se asomó “a ver el desfile en la calle central de la villa”.

“De aquel espectáculo, dejó escrito, me dura todavía una impresión fascinante…Navalmoral imprime a todas las manifestaciones populares cierta solemnidad litúrgica muy a tono con sus características de pueblo razonador y laborioso. Así, estos desfiles de Carnaval son, sin duda alguna, un espectáculo brillante, fastuoso, magnífico y al propio tiempo, reposado y solemne como una procesión. Nada hay de chabacano, decía, en estos cortejos deslumbradores”

Así se vivía el Carnaval moralo ya en 1932.

De nuevo la guerra y, prohibidos los Carnavales, en Navalmoral salen los “jurramachos” a la calle contando la mayoría de las veces con la vista gorda de la autoridad competente; luego las “Fiestas de Invierno”, y en 1971 el primer intento tímido de desfile de carrozas desde la Avenida de San Isidro hasta el Ayuntamiento.

Después la primera elección de Reinas y Damas, en 1975, y dos años más tarde se crea la Comisión de Festejos y se nombra al primer pregonero, el periodista extremeño  Santiago Castelo.

El Carnaval moralo empieza a ganar organización y calidad con el apoyo del Ayuntamiento y el esfuerzo de la Comisión de Festejos, de la que me van a permitir destaque un nombre representativo que conoce, porque ha vivido desde el principio, toda su historia: Lorenzo Marcos, ¡cuánto has trabajado tú y sigues trabajando por esta fiesta!.

En el recuerdo, siempre, la peña Salvaje fundada a mediados de los 70 y que dio fama a los desfiles del Carnaval moralo con carrozas espectaculares; la Amapola, el 20, la Cabra, el Candil, el Callejón, el Antifaz… No sigo nombrando porque estaría toda la noche.

Pero reciban el mismo reconocimiento todas las demás porque con su trabajo y el de la primera Agrupación de Peñas; con la aportación crítica y mordaz de los concursos de Murgas y Chirigotas; el aire libre y fresco del desfile nocturno; el espléndido acto de elección de Reinas y Damas, convertido en un brillantísimo espectáculo que tuvo su fin con la llegada de la crisis y que este año acaba de ser felizmente recuperado…. Con todo eso, el Carnaval moralo consiguió su reconocimiento como Fiesta de Interés Turístico Regional en 1986 y es hoy uno de los más atractivos de España.

¿Qué puedo yo decirles de esa etapa que ustedes no hayan vivido y que no hayan glosado ya anteriores pregoneros?

Así que aquí estamos, en el presente. Hoy 24 de febrero se inicia el Carnaval 2017 y yo de lo que de verdad quiero hablarles es de futuro.

Verán, si el Carnaval de Navalmoral ha llegado hasta aquí superándose año tras año es porque ha sabido evolucionar y aguantar las malas rachas. Porque ha pasado de aquellos primeros desfiles, tímidos y silenciosos a luchar, primero,  por arrancar aplausos de los espectadores; luego por tener música propia con la que poner ritmo a toda esa fuerza contenida que los protagonistas llevaban dentro; y al final por convertirse en el espectáculo audiovisual, lleno de arte, imaginación, belleza y colorido que es hoy día.

También porque se ha procurado mantener la tradición con el disparatado desfile de los lunes; porque se han probado nuevas ideas y unas han funcionado y otras no, pero se ha seguido tirando del carro; porque ha resistido a lluvias y vientos y porque ha incorporado, con actividades propias y participando en las comunes, a niños y jóvenes. Ahí, en ellos, está el futuro.

¿Cómo será? No somos adivinos, pero, según el informático americano Alan Kay, “La mejor forma de predecir el futuro es inventárselo”. Yo estoy plenamente de acuerdo con ello y a ustedes no les debe sonar raro.

Porque, en realidad, el Carnaval de Navalmoral no ha hecho otra cosa que reinventarse continuamente. Al menos desde que yo lo conozco. Y ahí están los archivos del ya desaparecido periódico local 15 Días, en el que, bajo la batuta del decano de la prensa morala, Jesús Rubio, me inicié en la labor periodística; y más tarde los de Radio Navalmoral y el resto de medios de comunicación que han ido llegando para dar fe de ello.

Hoy se celebran Carnavales en muchas poblaciones de nuestro entorno y de toda Extremadura, pero para muchas de ellas, la fiesta grande morala es el espejo en el que se miran; el ejemplo a seguir; el modelo a imitar. Y, como cabecera de comarca y tercera población de la provincia, debemos seguir luchando por ser los mejores.

El futuro está por escribir y nosotros debemos mirar hacia adelante teniendo como armas los valores que encarna el Carnaval: creatividad, imaginación, trabajo, esfuerzo, caminar codo a codo con tu equipo, acoger  y aprender de lo que viene de fuera, compartir, ser libres y confiar en nuestros proyectos. Así ganaremos el reconocimiento como Fiesta de Interés Turístico Nacional.

He dicho que debemos, y me incluyo aunque soy morala de adopción. Nací un poco más al sur, en la serranía de Huelva; llegué a Extremadura con siete años y a Navalmoral en plena juventud  con el tiempo justo de inaugurar el Instituto Augustóbriga en su primer año de funcionamiento.

Fue fácil; es fácil integrarse en Navalmoral. Unos cuantos paseos por la peatonal o cualquiera de las denominadas “rutas del colesterol”, un par de cañas en su bares o cafeterías y ya se  tienen amigos.  Luego en cuanto alguien canta:

Yo tengo un rancataplán

Yo tengo un tren ya verás

Qué bonito es

Pirulí, tras, tras.

En cuanto alguien canta  esto y el recién llegado no sólo lo entiende sino que lo comparte, ya está plenamente integrado en la sociedad morala. Yo estoy tan integrada que aquí me casé; aquí tengo parte de mi familia,  aunque otra parte me hace volver de vez en cuando a mi Andalucía natal; y aquí ejerzo como periodista y colaborando con actividades culturales.

Así que, para mí, que hoy me parece haber recibido el carnet de identidad morala de por vida, es un orgullo ser de las pocas mujeres que han pregonado el Carnaval. Y, como homenaje a la mujer morala y en honor a la verdad, quiero decir que son muchas las que por su trabajo, ya sea en pro de la fiesta o en el ámbito social, cultural, o profesional, lo merecen. Espero que piensen en ellas.

Y, rimando a mi manera,

Allá va la despedida.

Moralos de aquí y de fuera

Cerrucos y Percheleras

Y desde el Parque a las Minas.

Mirad que la vida es corta

Que el tiempo no corre, vuela,

Que siempre las alegrías

Duran menos que las penas.

Pero no contemos males

Si el año fue bueno, vale

Y si malo, ya ha “pasao”

Salid, disfrazaos, cantad

Que ha llegado el Carnaval

Y me han “mandao” pregonar

¡Que nos quiten lo “bailao”!

Gracias. Buenas noches y ¡Feliz Carnaval!.-   

Rosa María Bautista Rodríguez



 
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